Y esto que?

Este es un espacio que he creado para compartir las cosas que he aprendido a mis 39 años.
Podría decir que el punto de inflexión fue durante la pandemia de COVID, cuando en todos los lugares a los que íbamos nos decían que éramos responsables de la muerte de personas que, aun vacunadas para protegerse del virus, necesitaban mantenerse alejadas de quienes no creíamos en dicha vacuna.
Hoy se sabe que todo fue un invento. Las razones que decidas creer sobre por qué ocurrió son personales.
Pero no todo gira en torno al COVID. Va mucho más allá. Al menos en mi caso, hay miles de preguntas que no me dejan dormir bien:
¿Por qué estamos cada vez más enfermos?
¿Por qué hay una crisis alimentaria que es la causante de la mayoría de las enfermedades y muertes en el siglo XXI?
¿Por qué mi esquema de vacunación era de aproximadamente 10 vacunas, cuando hoy son muchas más? ¿Qué necesidad tiene un bebé de meses de una vacuna contra la Hepatitis B cargada de aluminio?
¿Por qué los médicos se sienten con la libertad de decirte a la cara que la carne es perjudicial para tu salud? ¿Qué comían nuestros ancestros durante milenios? Y hablando de médicos, ¿qué médico aprendió sobre nutrición y prevención, y no sobre qué medicamento recetar sin siquiera hacer las preguntas de rigor? Los mismos médicos que en la década de los 70 se vendieron a las empresas productoras de alimentos derivados del azúcar para "demonizar" el colesterol, y hacer pasar el azúcar como "saludable", siendo esta la causante de la epidemia de salud que vivimos hoy, culpando a los alimentos saludables, derivados de animales.
¿Cuándo decidimos, como humanidad, que los más ineptos (los políticos) eran los más capacitados para proteger nuestros intereses? ¿Cuándo decidimos que debíamos creer ciegamente lo que nos dicen los medios de comunicación? ¿No conocemos la historia y las veces que se han vendido al mejor postor, alterado los hechos, difamado, o presentado al malo como bueno y al bueno como malo?
Y como estas, tengo miles de preguntas e inconformidades. Así que decidí hacer un cambio. Compré un pedazo de tierra, donde no hay electricidad, pero tengo paneles solares; donde no hay agua corriente, pero tengo un río del cual bebo agua sin flúor; donde no hay internet convencional, pero tengo Starlink, lejos de las emisiones 5G. Aquí, el cuerpo sana en perfecta armonía con la naturaleza. Puedo sembrar alimentos que nutren mi cuerpo sin químicos. Aún puedo ver las mismas estrellas que miraba desde el techo de mi casa cuando era niño. Veo gallinas con sus pollitos, caballos, vacas, y sé qué alimento les doy a mis animales. Puedo montar a caballo, ver crecer el río, observar las luciérnagas brillar dentro del jorón de mi rancho, arrancar una yuca y ponerla a cocinar, o recoger huevos del patio, y muchas cosas más. Ya el terreno es finca.
Los seres humanos no evolucionamos para vivir en ciudades, lejos de donde producimos nuestro alimento, desconectados de la naturaleza y de todo aquello que nos acompañó durante millones de años.
Por eso, decidí compartir algunas de las cosas que hago, las experiencias y los beneficios que he percibido al alejarme del bullicio de la ciudad, viviendo humildemente en un ambiente más sencillo, tranquilo, saludable y armonioso. Tal vez pueda aportar algo de guía a personas interesadas en un estilo de vida similar: cómo hacerlo, las lecciones que me hubiera gustado saber, y cómo empezar a vivir.
Compartiré mi experiencia en este aprendizaje: siembra, abono, protección, riego, etc.
Tengo 39 años y siento que empecé en esto muy tarde, tal vez unos 20 años tarde. Pero todo llega a su debido tiempo.